¿Por qué nos cuesta tanto pedir ayuda?
Puedes estar hasta el cuello y aun así decir: “No, gracias, yo puedo.” Lo dices casi sin pensarlo, como un reflejo. Y después, cuando ya nadie te ve, sigues cargando…
Puedes estar hasta el cuello y aun así decir: “No, gracias, yo puedo.” Lo dices casi sin pensarlo, como un reflejo. Y después, cuando ya nadie te ve, sigues cargando…