Mami, no permitas que me besen

Cuando vemos a un recién nacido o a un bebé pequeño, muchas veces la primera reacción es querer cargarlo, abrazarlo y llenarlo de besos. Se ven tan tiernos, tan suaves y tan indefensos que casi nos nace “comérnoslos a besos”.

Y aunque ese gesto casi siempre viene del amor, también puede representar un riesgo para su salud.

Por eso, aunque muchas personas lo vean como una muestra de cariño, besar a un bebé no siempre es lo más seguro, especialmente durante sus primeros meses de vida.

Por eso, como madres, padres y cuidadores, necesitamos entender algo muy importante: proteger a un bebé también significa poner límites, incluso cuando esos límites incomoden a otros.

No se trata de rechazar el cariño de la familia.
No se trata de vivir con miedo.
No se trata de ser exagerada.

Se trata de cuidar a un bebé que todavía no puede protegerse por sí mismo.

Amar a un bebé también es protegerlo

Hay algo que muchas personas desconocen: una de las mejores maneras de amar y proteger a un bebé es respetar su espacio, evitar besarlo y no tocar su carita ni sus manos sin haberse lavado bien antes.

Un bebé pequeño todavía está desarrollando su sistema inmunológico. Su cuerpo está aprendiendo a defenderse del mundo que lo rodea, y por eso necesita cuidados especiales, sobre todo durante los primeros meses de vida.

Lo que para un adulto puede ser una simple gripe, una tos, una molestia en la garganta o un herpes labial, para un bebé puede ser mucho más delicado.

Por eso, aunque un beso parezca un gesto inocente, puede convertirse en una vía de contagio.

Y aquí es donde muchas madres se sienten divididas.

Por un lado, quieren que la familia disfrute al bebé.
Por otro lado, sienten esa incomodidad cuando alguien se acerca demasiado, le toca la cara, le besa las manos o intenta besarlo en la boca.

Mamá, si eso te incomoda, escucha tu instinto.

Tu bebé no puede decir: “no me beses”.
Pero tú sí puedes decirlo por él.

Las visitas y los primeros meses del bebé

Es muy común que, cuando nace un bebé, familiares y amigos quieran visitarlo para conocerlo, felicitar a la familia y compartir la alegría de su llegada. Muchas veces se acercan a la cuna, le hablan muy cerca, intentan buscarle parecido, tocarle las manos o acariciarle la carita.

Y aunque casi siempre lo hacen con buena intención, no siempre se dan cuenta de que al hablar muy cerca, reír, toser, estornudar o tocar al bebé sin lavarse las manos, pueden transmitir gérmenes, virus o bacterias.

Por eso es tan importante cuidar la distancia, lavarse las manos antes de cargar al bebé y evitar besarlo, especialmente en la cara, la boca y las manos.

En muchas culturas, especialmente en la cultura hispana, el cariño se demuestra mucho con el contacto físico. Abrazamos, besamos, tocamos, cargamos y queremos estar cerca. Eso forma parte de nuestra manera de amar.

Pero cuando hablamos de un bebé pequeño, la intención no es suficiente.

Por eso, antes de besar a un bebé, es importante pensar en su salud y no solo en el deseo de demostrar cariño.

El cariño hacia un bebé también puede demostrarse respetando su espacio, hablándole con suavidad, mirándolo con ternura y aceptando las indicaciones de sus padres.

Porque amar no siempre es tocar.
A veces amar es esperar.

Una mamá del Reino Unido está tratando de advertir a todos después de que su hija de un mes haya contraído un herpes de un visitante.

¿Por qué puede ser riesgoso besar a un bebé?

Nuestras manos, nuestra ropa y nuestros labios pueden estar en contacto con virus, bacterias u otros gérmenes que no siempre vemos. Por eso, antes de tocar a un bebé, especialmente si es recién nacido, es importante lavarse bien las manos y evitar tocarle la cara o las manitas.

Los bebés pequeños suelen llevarse las manos a la boca constantemente. Por eso, aunque parezca un gesto inocente, besarles o tocarles las manos puede aumentar el riesgo de transmitirles alguna infección.

Uno de los ejemplos más conocidos es el herpes labial.

En los adultos, el herpes labial suele aparecer como pequeñas ampollas o lesiones alrededor de los labios. Muchas personas lo conocen como “calentura” y lo ven como algo molesto, pero no necesariamente grave. Sin embargo, en un bebé pequeño puede ser mucho más delicado.

Una persona con herpes labial activo o reciente no debe besar a un bebé, especialmente cerca de la boca, la nariz o los ojos.

Y esto es importante aclararlo: el herpes no siempre desaparece para siempre porque se use una crema o tratamiento. El tratamiento puede ayudar con los síntomas, pero el virus puede permanecer en el cuerpo y reactivarse en otro momento.

Por eso, si una persona tiene una lesión en los labios, ha tenido herpes labial recientemente o siente que le va a salir, lo más prudente es no besar al bebé ni acercarse demasiado a su cara.

Padre besando a su bebé en la boca, una práctica que puede representar riesgos para la salud infantil.

No es falta de amor.
Es responsabilidad.

No siempre la persona se ve enferma

A veces alguien dice:

“Yo estoy bien, solo tengo un poquito de tos.”

“Eso es alergia.”

“Ya se me está quitando.”

“No te preocupes, yo no tengo nada.”

Pero con un bebé pequeño no podemos guiarnos solo por lo que se ve.

Hay infecciones que pueden transmitirse por contacto cercano, por gotitas al hablar, toser o estornudar, o por tocar superficies contaminadas y luego tocar al bebé.

Por eso, si alguien tiene tos, gripe, fiebre, diarrea, vómitos, herpes labial, congestión o cualquier síntoma de enfermedad, lo más prudente es esperar para visitar al bebé.

El bebé va a crecer.
Habrá tiempo para cargarlo.
Habrá tiempo para jugar.
Habrá tiempo para abrazos y visitas.

Pero en esos primeros meses, la prioridad debe ser su salud.

Las manos del bebé también se cuidan

Muchas personas evitan besar la cara del bebé, pero le besan las manitas.

Y aquí hay que tener mucho cuidado.

Los bebés se llevan las manos a la boca constantemente. Es parte de su desarrollo, de su exploración y de su manera de conocer el mundo. Por eso, tocar o besar sus manos no es una buena idea.

Nuestras manos han tocado teléfonos, llaves, puertas, carteras, dinero, superficies públicas y muchas cosas más.

No se trata de vivir obsesionados, pero sí de ser prudentes.

Antes de cargar a un bebé, lo mínimo debería ser lavarse bien las manos. Y si la persona viene de la calle, de un lugar con mucha gente, de fumar, de estar enferma o de estar cerca de alguien enfermo, lo más responsable es esperar o tomar más precauciones.

Un bebé no necesita que todo el mundo lo toque para sentirse amado.

Necesita brazos seguros.
Necesita calma.
Necesita higiene.
Necesita respeto.
Necesita adultos que entiendan que su cuerpo merece cuidado.

Mamá besando a su bebé recién nacido mientras lo cuida y protege durante sus primeros meses de vida.

Consejos para mamá

  • No permitas que besen a tu bebé, especialmente en la boca, la cara, las manos, los ojos o cerca de la nariz.
  • No permitas que le hablen demasiado cerca de la cara.
  • Evita besar a un bebé en la boca, la cara o las manos, aunque parezca un gesto inocente.
  • Evita llevarlo a lugares muy concurridos durante sus primeros meses, especialmente si es recién nacido o si tu pediatra ha recomendado cuidados especiales.
  • No dejes que le toquen la carita.
  • Evita que le toquen o le besen las manos, porque los bebés suelen llevárselas a la boca.
  • Pide a las visitas que se laven bien las manos antes de cargarlo o tocarlo.
  • Lava sus manitas cuando sea necesario, especialmente si alguien las ha tocado.
  • Limpia sus juguetes, chupetes y áreas de juego con frecuencia.
  • Si alguien tiene gripe, tos, fiebre, herpes labial o cualquier síntoma de enfermedad, es mejor que espere para visitar al bebé.
  • Si alguien llega de la calle y quiere cargar al bebé, pídele primero que se lave bien las manos.
  • Si la persona fuma, usa perfumes muy fuertes o viene de un lugar con humo, es mejor evitar que cargue al bebé en ese momento.
  • No permitas que desconocidos lo toquen en la calle, en el supermercado, en la iglesia, en reuniones o en espacios públicos.
  • No lo beses en la boca. Aunque seas su mamá o papá, es mejor evitar ese hábito desde el principio.

Recuerda: cuidar a tu bebé no es exagerar. Es proteger a quien todavía no puede protegerse solo.

¿Cómo decirle a alguien que no bese a tu bebé?

Poner límites no siempre es fácil, especialmente cuando se trata de la familia o de personas cercanas. Muchas veces los abuelos, tíos o amigos quieren besar o tocar al bebé porque lo aman, no porque quieran hacer daño.

Pero una buena intención no siempre significa que sea lo más seguro.

Por eso, lo mejor es hablar con claridad, cariño y firmeza. No tienes que ser grosera, pero tampoco necesitas pedir perdón por cuidar a tu bebé.

Si puedes, conversa con tus familiares antes del nacimiento o antes de recibir visitas. Explícales que, durante los primeros meses, prefieres evitar besos en la cara, la boca y las manos del bebé para proteger su salud.

Puedes decir algo como:

“Sabemos que lo aman mucho, y por eso mismo queremos cuidarlo. Por ahora estamos evitando que lo besen o le toquen la carita y las manos.”

También puedes decir:

“No es por rechazo ni por desconfianza. Es una medida de cuidado, especialmente mientras está tan pequeñito.”

Y si alguien se acerca en el momento, puedes decir con calma:

“Por favor, no lo beses. Estamos evitando besos por salud.”

O simplemente:

“Por favor, no le toques la cara ni las manos.”

No tienes que dar un discurso largo. A veces una frase sencilla, dicha con seguridad, es suficiente.

Lo más importante es recordar que el bienestar del bebé está por encima de la incomodidad de los adultos. Si alguien se molesta, respira. Estás cuidando a tu hijo, no faltándole el respeto a nadie.

Con los desconocidos, sé todavía más firme. Mantén a tu bebé cerca de ti y no permitas que personas que no conoces le toquen las manos, la cara o se acerquen demasiado. A veces la gente lo hace con ternura, pero la ternura no sustituye el respeto.

En todas las familias y círculos de amigos puede haber alguien que no entienda tus decisiones. Y está bien. No siempre todos van a estar de acuerdo con tus límites, pero tu responsabilidad principal no es complacer a los adultos: es proteger a tu bebé.

Ese bebé crecerá. Habrá tiempo para abrazos, juegos, visitas y muestras de cariño. Pero mientras sea pequeño, necesita que los adultos a su alrededor lo cuiden con responsabilidad.

No tengas miedo de decir que no.
No tengas culpa por poner límites.
No te sientas exagerada por proteger a tu hijo.

Porque amar a un bebé no es solo cargarlo, tocarlo o besarlo. Amarlo también es respetar su espacio, cuidar su salud y entender que, a veces, el mayor acto de cariño es simplemente esperar.

Cuida a tu bebé con amor, con calma y con seguridad.

Firma de Giselle Jiménez
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Giselle Jiménez de Experiencias de la Vida

Soy Giselle Jiménez

Sobre mí

Soy pedagoga, coach familiar y autora. Comparto herramientas prácticas sobre crianza, educación y bienestar emocional para acompañarte en el camino de ser madre o padre.

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