Ansiedad por separación en niños pequeños: señales que debes observar

La ansiedad por separación en niños pequeños es una etapa frecuente durante la infancia. Algunos niños lloran, sienten miedo o se angustian intensamente cuando deben separarse de sus padres, especialmente al iniciar la escuela, quedarse con otros cuidadores o enfrentar cambios en su rutina. Comprender estas señales puede ayudar a los adultos a acompañarlos con más empatía y seguridad emocional.

¿Por qué ocurre la ansiedad por separación en niños pequeños?

Para los niños la separación de los padres es algo muy difícil, pero es algo normal que les sucede. Los niños junto a sus padres se sienten seguros y protegidos.

Ellos quieren estar siempre con mamá y papá, perciben que nadie los ama y protege de igual forma. Los padres deben tener en cuenta que los niños que hoy son pequeños y los pueden tener en casa, mañana necesitan salir y estar en contacto con el mundo. En el futuro necesitarán ir a la escuela, jugar en un parque con otros niños y hacer vida social. Por eso es muy importante que desde pequeños los padres les permitan a sus hijos crecer con cierta independencia, que les hará más fácil el camino de la separación.

Es importante enseñar a los niños a decir adiós.

Señales de ansiedad por separación que debes observar

  • Llanto excesivo e inconsolable cada vez que te separas de él, aunque sea por un momento corto.
  • Pesadillas frecuentes o miedo a dormir solo porque siente que algo malo puede pasarte.
  • Quejas físicas como dolor de barriga, de cabeza o náuseas justo antes de ir a la escuela. No lo ignores, el cuerpo de los niños habla cuando no tienen palabras.
  • Negativa constante a ir a la escuela o a quedarse en cualquier lugar sin ti.
  • Apego extremo, quiere estar pegado a ti todo el tiempo y no te suelta ni un segundo.
  • Miedo exagerado a que algo malo te suceda cuando no está contigo.
  • Retrocesos en su desarrollo, como volver a orinarse en la cama o pedir el biberón cuando ya lo había dejado.
  • Cambios de humor repentinos, se pone muy irritable o triste sin razón aparente.
  • No quiere jugar solo ni relacionarse con otros niños sin que tú estés presente.
  • Dificultad para dormir, se despierta buscándote o no quiere quedarse dormido si no estás a su lado.

Para los pequeños la separación más simple puede ser triste y dolorosa. Además les provoca mucho enojo que no saben ni cómo expresarlo y lo hacen a través del llanto y los berrinches. Para ellos ir a la cama a dormir solos representa separación. También la llegada de un hermano y sentir que mamá tiene menos tiempo para él. Mudarse a una nueva casa, cambiar de escuela o de maestro, todo eso despierta en ellos sentimientos de separación, los cuales deben manejarse de la mejor forma para que no se traduzcan en problemas socioemocionales que pueden llegar hasta la adultez y que son más difíciles de resolver después.

Cómo ayudar a un niño con ansiedad por separación

Lo primero que quiero decirte es que no estás sola en esto. Muchas mamás pasan por esta situación y se sienten culpables, agotadas y sin saber qué hacer. Respira, porque hay mucho que puedes hacer por tu hijo.

  • Nunca te vayas a escondidas. Sé que parece más fácil en el momento, pero es lo peor que puedes hacer. Cuando tu hijo descubre que desapareciste sin decirle adiós, el miedo se hace más grande y la desconfianza también.
  • Mantén una rutina de despedida corta y amorosa. Un beso, un abrazo, una frase especial y te vas. Siempre igual. La rutina le da seguridad porque sabe exactamente qué va a pasar.
  • Cumple siempre lo que le prometes. Si le dices que lo recoges después de la merienda, llega después de la merienda. Tu palabra es su ancla de seguridad.
  • Practica las separaciones en casa. Empieza poco a poco, déjalo con papá o con la abuela mientras sales un momento. Que aprenda que te vas y que siempre regresas.
  • Valida sus sentimientos, nunca los minimices. No le digas «no llores» o «eso no es nada.» Dile «yo sé que es difícil, yo también te voy a extrañar y voy a regresar por ti.»
  • Léele cuentos sobre separación. Hay libros preciosos para niños sobre este tema que les ayudan a entender lo que sienten de una manera que ellos pueden comprender.
  • Habla con su maestra. Ella es tu aliada. Cuéntale cómo es tu hijo, qué le calma, qué le asusta. Una buena maestra hará que esa transición sea mucho más llevadera.
  • Celebra cada pequeño logro. Si hoy lloró menos que ayer, eso es un avance enorme. Díselo, reconócelo, hazlo sentir orgulloso de sí mismo.
  • Cuídate tú también. Un niño ansioso tiene una mamá que también sufre esa separación. Si tú llegas a la puerta de la escuela con el corazón roto y los ojos llenos de lágrimas, él lo va a sentir. Trabaja en tu propia seguridad emocional porque eso también lo ayuda a él.

Todo esto lo puedes ir practicando antes de que el niño comience la escuela. Por ejemplo, si papá está en casa, ve a hacer alguna cosa fuera y déjalo con él. Dile adiós, dile cuándo regresas y vete. Nunca te vayas a escondidas, porque el niño sentirá temor de que siempre que se distraiga tú te irás de su lado.

Dile siempre adiós, aunque esté llorando. Así, poco a poco entenderá que mamá se fue pero regresará, y eso se convertirá en una costumbre que a la hora de ir a la escuela facilitará las cosas.

También tú y papá pueden practicar despidiéndose siempre delante del niño. Puedes invitarlo a decir adiós a papá o al hermano que se va a la escuela. Así verá que las despedidas son normales y que después papá regresa a casa.

Es importante que sepas que los lazos de amor que crees con tu hijo serán la base para que crezca independiente y feliz. No temas tomar la decisión de que tu niño esté en una guardería o que vaya al salón de clases para prepararse para el kínder. Eso los prepara, los hace crecer y estar listos para su etapa de estudiante. El hecho de que llore cuando te vas es señal de que te ama.

      Solo se aprende a montar bicicleta, montando bicicleta y  dándole a los pedales.

     Solo se aprende a ser independiente siendo independiente.

Cuándo buscar apoyo profesional

Como mamá siempre queremos resolverlo todo y hay momentos en que simplemente necesitamos ayuda y eso está bien. Hay señales que te indican que es momento de buscar un profesional que te oriente y te ayude a ayudar a tu hijo.

  • Cuando el llanto y la angustia no mejoran con el tiempo. Es normal que al inicio sea difícil, pero si semanas después la situación sigue igual o está peor, es momento de pedir ayuda.
  • Cuando las quejas físicas son constantes. Si tu hijo se queja todos los días de dolor de barriga, de cabeza o vómitos antes de ir a la escuela y el médico descarta causas físicas, eso es el cuerpo hablando por la ansiedad.
  • Cuando interfiere con su vida diaria. Si la ansiedad le impide dormir, comer, jugar o relacionarse con otros niños, ya está afectando su desarrollo y eso necesita atención.
  • Cuando los retrocesos son muy marcados. Volver a orinarse en la cama, dejar de hablar, perder habilidades que ya tenía dominadas son señales de que algo más profundo está pasando.
  • Cuando tú como mamá ya no sabes qué más hacer. Ese agotamiento emocional que sientes también es una señal. No tienes que llegar al límite para pedir ayuda.
  • Cuando la situación dura más de cuatro semanas sin ninguna mejoría visible, es momento de consultar con un psicólogo infantil.

HealthyChildren.org explica que la ansiedad por separación puede formar parte del desarrollo emocional infantil en ciertas etapas.

Buscar ayuda profesional no significa que fallaste como mamá. Significa exactamente lo contrario: que amas tanto a tu hijo que haces todo lo necesario para que esté bien. Un psicólogo infantil tiene las herramientas para ayudar a tu hijo de una manera que nosotras solas no siempre podemos. No esperes a que la situación sea insostenible. Actuar a tiempo siempre marca la diferencia.

Además, mis queridas mamás, los sentimientos fuertes son saludables. Está bien extrañar a mamá y a papá, llorar por quedarse con la abuela, enojarse cuando mamá tiene un bebé y ya no es solo para él. Es algo normal. Eso les está dando valores y educación emocional a sus hijos. No traten de evitar que pasen por esas etapas; es inevitable, solo retrasarán el momento y será mucho peor.

Todas las maestras que hemos estado en un salón de clases hemos visto la diferencia entre los niños independientes y los que no lo son. Hemos visto lo difícil que se les hace la adaptación y cuánto sufren. No hagas eso con tu niño: prepararlo desde pequeño para los períodos de separación ayuda a aliviar lo difícil que resulta esto para ellos.

Es importante además que establezcas parámetros en relación a la escuela desde el inicio. Por ejemplo, tu hijo debe saber que a la escuela hay que asistir todos los días, o los días que correspondan si está en un salón de preescolar. Si cada vez que hay el más mínimo contratiempo no lo llevas, él no asimilará la rutina y su adaptación será más difícil.

Hay madres que no lo llevan a la escuela porque está lloviendo mucho o porque hace frío. Eso hará que tu niño también busque excusas para no ir y quedarse en casa.

Es usual que los niños en ocasiones busquen pretextos para no ir a la escuela. Ese es el momento en que debemos, como madres, saber si están diciendo la verdad o no, y si tenemos dudas, los dejamos en casa. Pero esto debe tener también una regla: si está enfermo y se queda en casa es porque se siente mal; lo ideal es que esté en cama, tranquilo y sobre todo nada de videojuegos. Esta regla es excelente porque los niños enseguida captan ese mensaje y cuando se vean en casa aburridos, les aseguro que no inventarán excusas para dejar de ir a la escuela.

Algo más que es usual: al inicio comienzan muy motivados y en la medida en que la escuela se vuelve rutina y deja de ser ese lugar mágico con el que soñaban, empiezan a tener un retroceso y no quieren ir. Tenemos que tenerles mucha paciencia.

Es importante que les des a las maestras o educadoras infantiles todas las instrucciones necesarias sobre tu hijo; esto hará que te sientas más tranquila y estés lista para ayudarlo a quedarse más calmado. Es preciso mantener comunicación con la escuela o guardería, y así sabrás que te contactarán durante el día en caso de que sea necesario.

Hora de buscar al niño en la tarde.

Muestra tu emoción al verlo y, más que eso, díselo. Hazle saber lo mucho que lo has extrañado y las ganas que tenías de verlo. Los sentimientos también se deben expresar con palabras.

Tómate el tiempo para conversar con él sobre su día en la escuela; este es un momento especial que le dará su protagonismo. Le puedes preguntar qué fue lo que más le gustó, qué comió, o dejar que por iniciativa propia te cuente lo que quiera. Si te enseña alguna actividad de la escuela, dale la mayor importancia: «¿Tú hiciste esto? Es precioso, qué bien te quedó, qué bonito. ¡Qué orgullosa estoy de ti!» Y así, muchas frases de reconocimiento. A los niños hay que estimularlos constantemente. Por último, si tenías un plan para después de la escuela… a cumplirlo.

Iniciar la escuela es una de las cosas más fuertes en la vida de un niño pequeño. Esto les genera mucha tensión y hay que estar pendientes a sus cambios de comportamiento. Todos los niños son diferentes y por tanto pasan por este proceso de manera diferente también.

Es también un reto grande para los padres, que de igual manera sufren la separación, por eso mientras más temprano se preparen todos en casa, más fácil será el proceso.

Detrás de muchas despedidas difíciles hay niños que todavía están aprendiendo a sentirse seguros cuando mamá o papá no están cerca. Más que apresurarlos a “madurar”, necesitan adultos que comprendan sus emociones y los acompañen con paciencia, conexión y seguridad.

Gracias por leerme y mucha suerte en esta etapa de inicio escolar para los peques de casa.

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Giselle Jiménez de Experiencias de la Vida

Soy Giselle Jiménez

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Soy pedagoga, coach familiar y autora. Comparto herramientas prácticas sobre crianza, educación y bienestar emocional para acompañarte en el camino de ser madre o padre.

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