¿Por qué llora mi bebé y cómo lo calmo?

Ante todo, me gustaría decirte algo importante: aquí no hay nada mágico. No existe una receta perfecta ni un manual que funcione igual para todos los bebés. La crianza es compleja y cada niño tiene sus propias necesidades, ritmos y peculiaridades.

Cuando una madre o un padre se pregunta por qué llora mi bebé, muchas veces no busca una teoría perfecta, sino una guía sencilla para saber qué revisar, qué intentar y cómo acompañar ese momento sin sentirse perdido.

Los consejos que comparto aquí están basados en lo que suele funcionar con muchos bebés, pero eso no significa que necesariamente funcionará igual con el tuyo. Poco a poco, con observación, paciencia y vínculo, irás aprendiendo a reconocer sus señales.

A mí, en lo personal, los primeros meses me costaron bastante, sobre todo con mi segundo hijo.

Mi primer niño tuvo una etapa de llanto por las tardes, que duró poco tiempo. Durante el día estaba bien y dormía tranquilo por las noches, así que no fue tan agotador.

Mi segundo niño sí me dio más trabajo: solo quería estar en mis brazos, se despertaba con mucha facilidad y le costaba volver a conciliar el sueño. Para ese entonces ya éramos cuatro en casa, yo estaba cansada, y fue una época realmente difícil.

¿Vamos a librarnos completamente del llanto que no se calma? No.

¿Vamos a seguir estos pasos y siempre va a funcionar? Tampoco.

Hay bebés que se ponen más inquietos al final del día; otros tienen su peor momento por la noche. Cada bebé tiene sus propias particularidades.

Lo primero que debemos aprender es a observar y reconocer los diferentes tipos de llanto. A veces las diferencias son muy sutiles, pero con el tiempo empiezas a identificarlas.

Razones comunes por las que puede llorar tu bebé

El llanto es una de las formas principales que tiene el bebé para comunicarse. A través del llanto puede expresar hambre, sueño, incomodidad, cansancio, necesidad de contacto o algún malestar físico.

A continuación, te comparto algunas de las razones más comunes por las que puede llorar tu bebé y qué puedes revisar para intentar calmarlo.

Tiene hambre

Los bebés comen con mucha frecuencia, sobre todo durante los primeros meses y especialmente si están con lactancia materna. A veces el llanto aparece porque necesitan alimentarse nuevamente, aunque haya pasado poco tiempo desde la última toma.

Está incómodo

Quizás lleva mucho tiempo en la misma posición y ya no está a gusto. Puedes intentar cambiarlo de postura, cargarlo de otra manera o colocarlo en un lugar seguro donde pueda moverse un poco.

También es importante evitar que pase demasiado tiempo en una misma posición, especialmente boca arriba durante largos períodos cuando está despierto y supervisado, para cuidar la forma de su cabecita y favorecer su movimiento.

Tiene frío

A los bebés les cuesta regular su temperatura corporal, sobre todo cuando son muy pequeños. Revisa si la habitación está demasiado fría o si necesita una capa más de ropa.

Una forma sencilla de orientarte es tocar su pecho o su espalda, no solo sus manos o pies, porque estas partes pueden sentirse frías aunque el bebé esté bien.

Tiene calor

Muchas veces, por miedo a que el bebé tenga frío, lo abrigamos de más. Pero el exceso de abrigo también puede incomodarlo y hacerlo llorar.

Revisa que no esté sudando, que la ropa sea adecuada para la temperatura del ambiente y que no esté expuesto al sol o al calor por demasiado tiempo. Si usas calefacción, procura que la habitación esté a una temperatura agradable y segura.

Por qué llora mi bebé y cómo calmarlo con contacto y seguridad

Está sobreestimulado

Si en casa hubo muchas personas, una reunión familiar, mucho ruido o demasiado movimiento, tu bebé puede sentirse alterado. A veces los bebés lloran no porque les falte algo, sino porque han recibido demasiados estímulos.

Procura llevarlo a un espacio tranquilo, con poca luz y una temperatura agradable. También puedes poner música suave, ruido blanco o algún sonido de fondo que ayude a opacar los ruidos del exterior.

Le molesta el pañal

El pañal puede estar apretado o mal acomodado. Si tu bebé está gordito, revisa que el elástico de los muslos no le esté marcando demasiado.

También asegúrate de que las cintas adhesivas, los bordes o alguna parte del pañal no le estén irritando la piel.

La ropa le incomoda

Puede ser que la tela le moleste. Los bebés tienen una piel muy sensible y no todas las telas son apropiadas para ellos.

Lo ideal es que la ropa sea cómoda, suave, holgada y sin adornos, costuras duras o accesorios que puedan incomodarlo.

Tiene alguna erupción o irritación

Revisa bien su piel. A veces una erupción, una rozadura o una irritación puede provocar picazón, ardor o molestia, especialmente durante la noche.

Si notas algo en su piel, o si el llanto viene acompañado de otros síntomas, consulta con el pediatra.

Tiene el pañal sucio o mojado

La orina y las heces en contacto con la piel durante mucho tiempo pueden irritarla y causarle dolor o ardor.

A veces algo tan sencillo como cambiar el pañal, limpiar bien la zona y revisar si hay irritación puede ayudar mucho.

Puede tener gases

Después de alimentarlo, puedes sostenerlo unos minutos apoyado sobre tu hombro mientras le pasas suavemente la mano por la espalda, de abajo hacia arriba, para ayudarlo a eructar.

Los bebés pueden tragar aire mientras succionan, y eso puede causarles incomodidad. También puede tener los llamados cólicos del lactante, que suelen provocar llanto intenso y repetido durante varios días. Si sospechas que puede ser eso, es importante consultarlo con el pediatra.

Puede haber tenido un cambio de rutina

Los bebés son muy sensibles a los cambios. Visitas en casa durante varios días, un viaje, una mudanza o incluso que ahora lo cuide la abuela unas horas al día pueden alterarlo.

Aunque para nosotros parezcan cambios pequeños, para un bebé pueden sentirse enormes.

Puede estar aburrido

Los bebés también se aburren de estar siempre en la misma posición o en el mismo lugar.

Puedes caminarlo por la casa, cambiarlo de habitación, llevarlo afuera unos minutos si el clima lo permite, hablarle mirándole la carita o cantarle suavemente.

A veces no necesitan grandes cosas. Solo necesitan un cambio de ambiente y un poco de presencia.

Necesita chupar

Los bebés necesitan succionar no solo cuando tienen hambre, sino también por placer, calma y consuelo.

Puedes ayudarlo a llevarse los deditos a la boca. Si está en período de lactancia, espera a que la lactancia esté bien establecida antes de ofrecerle chupón, y consulta con su pediatra si tienes dudas.

Quiere sentir seguridad

Este punto es muy importante. Tu bebé necesita el contacto con tu piel, los latidos de tu corazón, tus caricias, tu voz y tus mimos.

Cuando lo acuestes, puedes envolverlo con cuidado en una mantita, como un taquito, siempre siguiendo recomendaciones seguras para su edad y su descanso. También puedes ponerlo un rato en el canguro o portabebé para que esté cerca de ti, calientito y contenido.

Los masajes suaves en la pancita o en la espalda también pueden ayudar. De hecho, hacerlos unos minutos antes del baño puede convertirse en una rutina hermosa de conexión.

No se malcría a un bebé por cargarlo

Este punto quiero decirlo con mucha claridad, porque todavía escucho a muchas mamás decir que no toman a su bebé en brazos cuando llora para que no se acostumbre.

Ese es un concepto muy difícil de erradicar.

He visto muchas veces que, desde pequeñitos, les dan el biberón en el cochecito para no tener que tomarlos en brazos, porque existe la idea de que si los cargamos demasiado se engríen y después no querrán que los suelten.

Pero los bebés necesitan de ti casi todo el tiempo durante sus primeros meses de vida. Ya llegará el momento de ir fomentando su independencia, pero mientras son tan pequeños, necesitan contacto, seguridad y respuesta.

No los dejes llorar por mucho tiempo.

Déjale saber desde pequeño que estarás ahí cuando te necesite. Porque ahora mismo, te necesita.

Entender por qué llora mi bebé no siempre significa encontrar una respuesta inmediata, pero sí nos ayuda a observar mejor sus necesidades y responder con más calma.

Cuándo consultar con el pediatra

Aunque muchas veces el llanto del bebé está relacionado con hambre, sueño, gases, incomodidad o necesidad de contacto, también es importante observar si hay señales que necesitan atención médica.

Consulta con el pediatra si el llanto es muy intenso, persistente, diferente al habitual o si sientes que algo no está bien.

También busca orientación médica si el bebé tiene fiebre, vómitos, dificultad para respirar, rechazo del alimento, mucha somnolencia, erupciones en la piel, diarrea, estreñimiento fuerte o si no logra calmarse de ninguna manera.

No se trata de alarmarse por todo, sino de escuchar tu intuición y pedir ayuda cuando sea necesario. Nadie conoce a tu bebé mejor que tú, y si algo te preocupa, es mejor consultarlo.

Si sientes que el llanto de tu bebé también te está sobrepasando emocionalmente, puedes leer este otro artículo sobre qué hacer cuando tu bebé llora mucho y tú necesitas calmarte también.

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Giselle Jiménez de Experiencias de la Vida

Soy Giselle Jiménez

Sobre mí

Soy pedagoga, coach familiar y autora. Comparto herramientas prácticas sobre crianza, educación y bienestar emocional para acompañarte en el camino de ser madre o padre.

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